NEW ORLEANS, USA. – LSU demostró en el FBS Football National Championship que no fue obra de la casualidad la dictadura que ejerció a lo largo de la temporada. De la mano del ganador del Trofeo Heisman, Joe Burrow, los Tigers consiguieron el cuarto título de su historia tras arrasar con Clemson, que buscó su tercer cetro en cuatro años sin mucha suerte.
El quarterback de LSU, y principal candidato a convertirse en la primera selección global del próximo Draft de la NFL, guió la fulminante victoria de su equipo por 42-25 sobre Clemson, en un duelo celebrado en el Mercedes-Benz Superdome de Nueva Orleans.
Con 23 años de edad, Burrow rompió el récord de más touchdowns en una temporada de la NCAA con 60 y le dio a LSU su primer título nacional desde 2007. Clemson había ganado 50 partidos consecutivos cuando anotaba primero hasta este lunes, que se topó con el quarterback que abrió el debate sobre si es el mejor de todos los tiempos en el colegial.
Lo hizo frente a Trevor Lawrence, en un duelo de poder a poder del que salió victorioso en un balance totalmente disparejo a favor del oriundo de Ohio. El quarterback de los anaranjados Tigers perdió su primer partido como iniciador desde el 17 de noviembre de 2017.
Burrow, en contraste, alcanzó la marca de cinco mil 671 yardas en una temporada y fue responsable de seis de los touchdowns de su equipo en la velada más importante de su joven carrera, para marcar un récord en una Final nacional.
Thaddeus Moss, hijo del legendario Randy Moss, fue el encargado de agregarle un toque de nostalgia al partido gracias a su par de anotaciones, mientras que Ja’Marr Chase rompió el récord de más yardas para un receptor en la historia del campeonato nacional con 221, nada mal para una camada que amenaza con pisar fuerte tan pronto llegue a la NFL.
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