CDMX, MÉXICO.- Medio año después de asumir la Dirección General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la exvelocista Ana Gabriela Guevara enfrenta un problema con tintes de crisis: no hay recursos para pagar las becas de los atletas de alto rendimiento, entrenadores, médicos y fisiatras –principalmente– del deporte adaptado.
En la antesala de los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019 (a realizarse del 23 de agosto al 1 de septiembre próximos), los deportistas y sus equipos afectados sólo han recibido un pago con un atraso de tres meses, dinero que utilizaron para cubrir algunas deudas que adquirieron para alimentación o cubrir otras necesidades básicas.
Entre los perjudicados destaca el caso de Ángeles Ortiz, multilaureada atleta de lanzamiento de bala. Advierte que dejará de representar al estado de Veracruz después de 13 años de entregarle sus mejores logros deportivos, entre los que se encuentran el bicampeonato paralímpico de Londres 2012 y de Río 2016, una medalla de plata en Beijing 2008, un tricampeonato mundial, un tricampeonato Parapanamericano y 15 marcas mundiales.
Explica que la nueva administración del Instituto Veracruzano del Deporte (IVD), que encabeza David Fernando Pérez, le retiró el pago de sus becas. Su entrenador también dejó de recibir apoyos.
Recién designada como la atleta número uno del deporte adaptado en el ranking mundial 2019, en la especialidad de lanzamiento de bala, Ortiz adelanta a Proceso que el próximo Campeonato del Mundo, previsto para noviembre, será la última competencia a la que asistirá como representante de Veracruz.
En entrevista dice que ya analiza las propuestas que tiene para competir por otro país o por otro estado mexicano.
“Creo que voy a tomar la palabra de moverme –a otra entidad–. Pero antes seguiré haciendo mi lucha por lo menos de aquí a noviembre, en el Campeonato del Mundo. En estas condiciones, los Juegos Paralímpicos de Tokyo 2020 no se los voy a dar a Veracruz.”

“VENDERÉ MIS MEDALLAS”
Primer atleta con discapacidad en cruzar el Canal de la Mancha y ganador de cuatro medallas paralímpicas en igual número de ediciones, Pedro Rangel dice que su situación “ya llegó al límite”.
Este nadador desatiende sus entrenamientos porque se va a vender algunas de sus pertenencias en un tianguis de Guadalajara, su ciudad natal.
Con 39 años y padre de dos niños, reprocha que la falta de dinero de la Conade lo haya dejado sin beca. “A veces no tengo para comer”, dice.
“Tengo deudas y necesito pagar los servicios esenciales de la casa. De alguna manera tengo que ver cómo le hago para solventar estos gastos, porque no puedo esperar a que la situación (en la Conade) se solucione.”
Con incertidumbre, Pedro Rangel admite: “Últimamente me he replanteando si puedo seguir en el deporte o guiar mi vida hacia otro lado. Estoy en una situación crítica, luego de cuatro participaciones en Juegos Paralímpicos y haber sido medallista en las cuatro ediciones”.
Acorralado, comenta que piensa ofrecer sus servicios como maestro o entrenador de natación a los responsables de las albercas particulares que le permitan, al mismo tiempo, continuar con su preparación rumbo a las competencias internacionales en puerta.
“Vamos a ver si a alguien le interesa darle trabajo a un campeón paralímpico. Estoy a punto de divorciarme por esta situación. Un atleta de alto rendimiento hace todo esto por pasión, por gusto, porque siente la capacidad de ser un buen deportista, un buen ejemplo y representar a tu país de la mejor manera.
“Me frustra cuando no puedo ir a los entrenamientos porque no puedo comprar la gasolina de la camioneta que utilizo para trasladarme. Cuando consigo dinero y voy a entrenar me doy cuenta de que no puedo rendir igual por la demanda calórica que exige el cuerpo, pues en ocasiones no hay dinero ni para comer.”
El 28 de mayo asistió al entrenamiento matutino sin ingerir alimentos. Ese día realizó una extensa sesión de ejercicios fuera del agua. “Cuando ingresé a la alberca ya me estaba desmayando por una baja calórica y baja de azúcar. Tuve que comerme unos pedazos de chocolate y de azúcar que me regaló mi entrenadora”, cuenta Pedro.
Ha sido un viacrucis, añade, “sobre todo cuando tienes los Juegos Parapanamericanos de Lima a menos de tres meses y sabes que debes cumplir con todas y cada una de las sesiones de preparación. Hay que estar sobre las marcas, luchando en cada brazada para arrancarle algunos segundos al crono. Simplemente no se ha podido”.
También lamenta su reciente declinación a competir en Alemania, donde planeaba conseguir una marca de cara a los juegos Parapanamericanos. “Como no pudimos completar los entrenamientos decidimos renunciar a la prueba. No tiene sentido asistir y hacer el desgaste físico y emocional, además de gastar en transporte”.
Luego de conquistar la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, oro en Beijing 2008 y bronce en Londres 2012 y en Río 2016, además del campeonato del mundo en 2006, el siguiente intento del nadador jalisciense pasa por subastar sus cuatro preseas paralímpicas.
Dice que conserva en su casa las medallas que adora su padre. Sin embargo, “ahí no me sirven de nada. Tengo el ejemplo de varios compañeros, como Juan Ignacio Reyes y Vidal Domínguez, se metieron a sus casas y les robaron sus preseas.
“En estos momentos de crisis te juro que he pasado días en que no tengo un sólo centavo para llevar la comida a mi mesa, por lo que he contemplado subastar mis medallas.”
Pedro Rangel acepta que ha caído en la depresión. En esta entrevista reclama a la Conade sus pagos puntuales por concepto de las becas atrasadas, pues en lo que va de la gestión de Ana Gabriela Guevara sólo una vez le han depositado, pago que ocurrió en marzo pasado.
Hasta el cierre de esta edición, ninguno de los más de 70 atletas del deporte adaptado ha recibido lo correspondiente a enero y febrero. Lo único que les depositaron se les esfumó en pagar sus deudas.
Ante los reclamos de los atletas, el director de Alto Rendimiento de la Conade, Arturo Contreras Bonilla, emitió un comunicado, el 20 de mayo.
“Por este medio y en atención a los entrenadores, atletas y beneficiados del fideicomiso Fodepar (Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento), me permito comunicarles que los apoyos relacionados con el fideicomiso serán aplicados del 21 al 24 de mayo (…)”. Sin embargo, no les han depositado y ya les deben lo respectivo a abril y mayo.

ACUSA REVANCHA POLÍTICA
Originaria de Tabasco, Ángeles Ortiz ha representado a Veracruz durante los últimos 13 años. Su padre es veracruzano y de ahí su cariño por esa entidad.
Sin embargo, la plusmarquista se dice bloqueada por el gobierno de Cuitláhuac García, vía el IVD que ella dirigió dos años en la gubernatura de Miguel Ángel Yunes. Denuncia que desde diciembre pasado no recibe su beca como atleta del estado.
Para Ortiz, la falta de apoyo se debe a “un acto de venganza” porque asegura que durante su gestión frenó la corrupción en el deporte local. Agrega que la retención de su beca está ligada a Omar Campos Apale, encargado del área de Becas y Estímulos y exfuncionario de ella.
La atleta explica el problema más reciente que padeció: “Fui a competir a Dubai y un día antes nos mandaron los boletos de avión. Cuando llegamos a la ventanilla de la aerolínea descubrimos que no teníamos derecho a pasar las maletas, así que pagamos el servicio para el transporte del banco de lanzamiento, la maleta con mi ropa y los implementos que llevaba, entre ellos, las balas y los amarres.
“Todo lo que utilizamos lo tuvimos que pagar de ida y vuelta en el vuelo nacional, de Veracruz a la Ciudad de México, porque el vuelo internacional lo pagó la Conade.”
También recuerda que las autoridades deportivas no les proporcionaron los vuelos para el II Grand Prix de Brasil. “Nosotros tuvimos que pagar los boletos y aún así representamos a Veracruz. En diciembre pasado, cuando comenzó el nuevo gobierno estatal, también cubrimos nuestros gastos para ir a una competencia en San Luis Potosí, obligatorio por parte de la federación. No nos han reembolsado los viáticos”.
Detalla que su beca comenzó con mil 500 pesos mensuales, luego ascendió a 3 mil pesos, después pasó a 5 mil, luego a 7 mil 500… “Hasta que gané la medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008 el entonces gobernador Fidel Herrera incrementó mi beca a 10 mil pesos mensuales. “Al siguiente año, cuando subí al podio del Mundial, el monto subió y fue así como llegaron mis becas olímpicas”.
Ortiz denuncia que nadie del IVD la recibe. Asegura que el director del instituto deportivo local sabe de su caso. “La única conversación que entablé con él fue por WhatsApp. Lo único que me dijo fue ‘chécalo con el encargado de becas’, quien tampoco me responde. Antes de salir del IVD dejé todos los documentos firmados de todos los propuestos a becas con todos sus resultados de deportistas y entrenadores. Y la persona que se encarga de las becas es la misma a la que le di el cargo: Omar Campos”.
La atleta paralímpica dice que su exfuncionario “se lava las manos. El pretexto que pone es que la Asociación Veracruzana del Deporte tiene que ingresar los documentos y las solicitudes de becas al instituto. La titular de la asociación no quiere ingresar las peticiones de becas porque trae un pleito añejo conmigo, porque en algún momento la denuncié ante la federación por bloquear a atletas y a entrenadores.
“Nos están ahorcando por todos lados: el Instituto Veracruzano del Deporte, la Asociación Veracruzana del Deporte y la Conade.”
La tricampeona paralímpica en powerlifting y presidenta de la Asociación de Powerlifting de la Ciudad de México, Amalia Pérez, dice que aún tiene la esperanza de un encuentro entre los representantes del deporte adaptado y los nuevos funcionarios de la Conade.
Agrega que su titular, Ana Gabriela Guevara, “ya tiene un rato adentro” de la Comisión Nacional y es posible que “esté buscando un espacio para acercarse a nosotros con la idea de conocer cuáles son nuestras inquietudes y necesidades, porque ya estamos cerca de las justas del ciclo paralímpico más importante: los Juegos Parapanamericanos con miras a Tokyo 2020. Necesitamos que depositen a tiempo las becas. Dependemos de ese recurso para seguir preparándonos”.
proceso